La mejor playa swinger de Europa

Convengamos que cada uno tiene el derecho de pasar su tiempo libre como le guste, siempre que para divertirse no quiebre ninguna ley. En ese contexto y respetando los gustos y costumbres de todos, hablamos hoy de Cap d’Agde, el destino top del mundo swinger europeo.

El pequeño puerto de Cap d’Agde dibuja una herradura sobre el Mediterráneo en la costa sur francesa, a poco más de 300 kilómetros de Barcelona. Si bien surgió como centro de turismo naturista hace muchos años, con el tiempo se ha ido transformando hasta llegar a ser el punto de mayor concentración swinger de Europa. Durante los meses de junio, julio y agosto su población estable de unos 20.000 habitantes llega a multiplicarse hasta las 200.000 personas. Por supuesto, todas desnudas.

El puerto en sí mismo se encuentra rodeado de un muro que deja fuera a los que no quieren participar del ambiente. Para entrar como visitante, hay que comprar un billete que cuesta 10 euros y da derecho a pasar, ver, y tocar. En realidad todo Cap d’Agde está pensado para parejas, por lo que los singles se encontrarán un poco fuera de lugar, aunque nunca se sabe.

 

 

Cap dLa playa del lugar se llama Heliopolis y es, más que nada, una excusa para mostrarse, histeriquear y quedar para la noche. Por la tarde se arman los numeritos allí mismo o en la zona de reserva que está detrás, y parece ser que el público disfruta del show y después ¡hasta aplaude!

Como todo centro turístico que se precie, tiene un área comercial, Port Ambonne, donde se puede ir al banco o comprar pan del día, tomates o lencería erótica. El alojamiento es básicamente en apartamentos que se alquilan sin servicio de limpieza, por días, semanas o temporada, aunque hay algunos hoteles y hasta un camping. Las agencias y servicios están ubicados… fuera del muro que rodea al puerto.

Pero la movida que van buscando los turistas que llegan a Cap d’Agde(principalmente parejas europeas de nivel medio-alto), está por la noche y en los distintos bares y discotecas. Glamour oJeux des Mains son algunos de los nombres que pintan el ambiente donde ir a divertirse y, básicamente, practicar sexo. El límite lo pone cada uno.

https://m.diariodelviajero.com/europa/la-mejor-playa-swinger-de-europa

 
 
 

Vacaciones soñadas por swingers

Para estas vacaciones podría ser una magnífica idea meterse en una orgía de 5 días con otras 399 personas en un hotel de Ibiza. O hacer un crucero por el Mediterráneo con mazmorras sexuales y cuartos oscuros 24 horas. Un camping de autocaravanas para intercambio de parejas también puede estar bien. Y si no, pasar unos días en el pueblo con más hoteles para swingers del país; un lugar donde hasta en los sótanos de los centros comerciales se practica sexo.

Cada verano el mismo dilema: dónde vamos de vacaciones… y además en qué plan. En España se está consolidando un nicho: el turismo de temática sexual. No sólo crece: los empresarios de este sector en nuestro país están ampliando sus negocios a marchas forzadas porque no dan abasto.

 

La costa mediterránea y las Islas Canarias se han convertido en el área donde más se desarrollan este tipo de actividades. El clima privilegiado, el hecho de que sean destinos vacacionales habituales de turistas nórdicos, alemanes y holandeses (los que más contratan este tipo de actividades) y el éxito económico que están cosechando este tipo de propuestas entre los promotores, son las claves de la expansión.

https://www.google.com/amp/s/www.elespanol.com/reportajes/20180729/dime-sexo-gusta-dire-vacaciones-necesitas/325967494_0.amp.html

 

Porque Cumplir una Fantasía Swinger

Para darle vida a la relación de pareja siempre se ha plantado el beneficio de cumplir las fantasías eróticas, ya que con ello se incrementa el libido y el placer que experimentan es mucho más fuerte.

 

Una de las fantasías que uno o ambos miembros de la pareja tienen pero que no se atreve a confesar, es experimentar, al menos una vez, un intercambio de compañeros. Si bien es una situación que no todos aceptan, realizar una fantasía swinger sí puede ser posible.
 
Placer extravagante

 

Una relación swinger consiste en tener relaciones con la pareja de otra persona frente a la propia y viceversa, y aunque el concepto se ha distorsionado con las practicas, no se trata de crear grupos; la idea original y que es la mejor es que solamente integre a cuatro personas.

 

De acuerdo con el siquiatra Adrián Sapetti, presidente de la Sociedad Argentina de Sexología Humana, el sexo swinger mezcla elementos  del vouyerismo e incluso de las orgías.

 

Para el especialista el intercambio de parejas no constituye una patología, más bien es una manera más de relacionarse, que como cualquier otra fantasía puede funcionar o no, ya que no todos están realmente preparados para eso.
 
Las reglas, lo más importante

 

En México, la práctica swinger no está peleada con el amor, pero es muy complicado que las personas acepten abiertamente su gusto por esta fantasía, comenta Paulina Millán, directora de investigación del Instituto Mexicano de Sexología.

 

    Es chistoso porque en realidad lo que los swingers buscan es conservar a su pareja, que su relación dure más dándole mayor diversidad sexual y más material para fantasear

 

Los resultados de un estudio que Millán realizó vía Internet arroja que los swinger no se confunden porque las reglas son muy claras: es sólo un intercambio de tipo sexual, tienen que ser cuidadosos en que sea seguro, no se involucran sentimientos y jamás hay encuentros externos.
 
Razones sustentadas

 

Una de las razones por las que sería benéfico realizar una fantasía swinger es que ayuda a mantener estable la relación de pareja e incluso a mejorar los lazos que los unen.

 

60%
de los swingers dijo que su relación mejoró

 

Jennifer Blevins Williams y Curtis Bergstrand, investigadores de la Universidad de Balermino, señalan que conforme a los resultados de un estudio los swingers son más felices en sus relaciones que las personas promedio.

 

Ya que las causas de los divorcios son en su mayoría la falta de comunicación, de honradez y las infidelidades, los swingers se deshacen de estos problemas y logran hacer que la relación con su pareja, hijos o trabajo funcionen de mejor manera.

 

Si bien no es una práctica que decidas hacer permanentemente, el realizar una fantasía swinger aunque sea una vez dentro de tu relación de pareja, puede dejarte no sólo el placer de haberla cumplido sino uno beneficio a largo plazo con tu pareja: estabilidad

https://www.salud180.com/sexualidad/por-que-cumplir-una-fantasia-swinger

Confesiones de una pareja swinger

Mariana y Diego son la prueba fehaciente de que las reglas se hicieron para romperse y que se hace camino al andar: son una pareja swinger. Más allá de las frases hechas, ellos han sabido construir una pareja sólida, con sus propias dinámicas, reglas y maneras de relacionarse. Lo que algunos verían como una “perversión”, para ellos es un estilo de vida en el que han encontrado placer y satisfacción física, pero también lazos más profundos y otra manera de apreciar el amor, la afectividad y, por supuesto, el sexo.


Primero que todo me gustaría saber sus edades, su estado civil y cuánto tiempo llevan juntos.
Mariana: yo tengo 38, él 40, somos casados y llevamos 20 años juntos

¿En qué momento decidieron comenzar a experimentar el intercambio de parejas?, ¿quién se lo propuso a quién?
Diego: todavía tenemos discusiones al respecto. Estábamos todavía muy chavos, estábamos empezando a salir. Llevábamos como un año juntos y ya se nos había ocurrido hacer de todo y probar de todo. Follábamos cuanto podíamos y en cuanta casa nos permitían hacerlo. Sobre quién le propuso a quién todavía no nos ponemos de acuerdo. Mariana dice que fui yo el que dijo, yo digo que fue ella. Pero el punto es que estábamos muy dispuestos a probarlo.

¿Cómo fue aquel primer encuentro en el que intercambiaron a su pareja?
Mariana: el primer encuentro fue en una fiesta a la que llegamos por una publicación en una revista, incluso antes de los tiempos del internet, y pues estábamos muy chavitos, teníamos 19, 20 años. Lo que nos topamos fue una fiesta de parejas considerablemente mayores que nosotros, los veíamos muy viejitos y probablemente es la edad que tenemos nosotros ahora, jaja. Yo tenía mucho miedo, entre más grande era la gente más era mi miedo. Finalmente nos encontramos con una pareja no mucho más grande que nosotros y resultó bien para ser la primera vez.

Hablando de esas cosas que buscan en otras parejas para que haya química: ¿qué les prende a ustedes o qué criterios usan para decir “con ellos sí” o “con ellos no”?
Diego: por supuesto la parte física es importante como en cualquier otro encuentro donde el sexo está de por medio. Nos llama mucho la atención que sean parejas parecidas a la nuestra, que visiten lugares similares, que sean una pareja estable, comprometida. Son estas similitudes las que crean una complicidad que nos hace compatibles.

Supongo que todo ha sido un lecho de rosas, pero ¿recuerdan alguna experiencia particularmente desagradable que les haya tocado vivir en el tiempo que llevan en este medio?
Mariana: Sí, a lo largo de los años por supuesto hemos tenido muy malas experiencias. Ya sea porque no estamos en el mejor momento como pareja, o porque llegamos a un mal lugar, o porque la gente malacopea y terminan echando a perder el momento. Pero nada de eso ha sido suficientemente grave para hacernos decir “ya a partir de este momento nos retiramos del mundo swinger porque ya no es lo que buscamos”.
¿Qué se vale y qué no? Poniendo las reglas del juego.

En el caso de experiencias positivas, ¿se vale repetir con alguna pareja?
Mariana: Pues no sólo repetimos en caso de buenas experiencias, también hemos llevado la relación más allá del sexo: nos hemos hecho de grandes amigos dentro del medio, gente de mucha confianza y afinidad, hasta conocemos a sus familias o visitamos nuestras casas, organizamos vacaciones juntos…

¿Cuáles son esas reglas específicas que ustedes tienen para que su vida como pareja swinger funcione tan bien?
Diego: siempre jugamos juntos, nunca por separado. También estar en un lugar si no visible, al menos accesible para el otro. También cuando Mariana o yo decimos “paramos en este momento”, paramos. Esto nos da mucha tranquilidad a que nunca estamos obligados o comprometidos. Estamos muy al pendiente el uno del otro todo el tiempo.

¿Cómo manejan un tema que puede ser tan complicado, como es el de los celos?
Diego: Ese es un tema muy complejo. Nosotros aprendimos siendo muy jóvenes que la exclusividad sexual no compromete la seguridad afectiva. Para las parejas convencionales, hay una incertidumbre de no dejar a la pareja incluso salir con gente de su trabajo porque los pueden seducir. Para nosotros ese riesgo ya no existe: desde que decidimos tener contacto sexual con otras personas, logramos disociar lo afectivo de lo sexual. Claro que sentimos la necesidad de volver a la seguridad que te da tener una relación afectiva exclusiva, por eso es que todo el tiempo, incluso cuando estamos jugando con otras parejas, nos estamos viendo a los ojos, mandándonos besos o diciéndonos que nos queremos, nos mandamos señales que reafirman que seguimos siendo exclusivos en términos afectivos.

¿Sus amigos o familia saben que son una pareja swinger? ¿Cómo lo han tomado?
Mariana: con nuestros amigos más cercanos hemos decidido “salir del clóset” desde hace varios años y en realidad no fue una gran sorpresa para ellos. Siempre hemos sido abiertamente muy sexuales y eso no nos trajo problemas, pues son amigos de toda la vida. Pero en términos de nuestra familia, no. Ese sigue siendo nuestro gran secreto, pero también es parte de nuestro juego, el de llevar una doble vida.

¿Han conocido parejas de la vida pública como políticos, cantantes, actores, etc.? ¿Cómo llevan ellos la discreción para que no se dé a conocer su secreto?
Mariana: Por supuesto, hemos conocido figuras públicas. Pocas, pero las hemos encontrado.
Diego: En general casi todas las personas que estamos dentro del ambiente confiamos en los otros swingers. Y es que todos estamos igualmente expuestos, independientemente de que algunas parejas sean más públicas que otras. Somos una comunidad de códigos muy discretos y casi todos confiamos en eso.
“Somos bi-friendly: nos gusta jugar, tocar, aprender”

¿Cuáles son sus lugares favoritos de intercambio de parejas en la ciudad?
Diego: más que lugares favoritos tenemos gente favorita. Nuestro lugar base es casa de unos amigos. Cuando salimos de club nos gusta ir a Libido, cuando salimos de la ciudad nos gusta ir al Pistache. Más bien nos gusta reunirnos con gente de calidad en la que confiamos.

¿Y juegan sólo con parejas hetero?
Diego: pues somos bi-friendly, que le llaman, jajaja.

¿Eso qué significa?
Diego: nos gusta cierto nivel de bisexualidad en los encuentros, pero no redefiniríamos nuestra orientación sexual. Más bien nos justa a jugar tocar y aprender…

Finalmente, ¿qué le sugerirían a las parejas que tienen curiosidad de entrar en el mundo swinger pero no se han atrevido a dar el paso?
Desde hace mucho tiempo nos hemos preocupado por aconsejar y a guiar a todas estas parejas que quieren entrar y que tienen miedos e inseguridades como cualquier persona que se lanza a lago nuevo. Por eso nuestra primera recomendación sería que leyeran nuestro blog, jardindeadultos.com, seguir nuestro canal de Youtube que se llama “Mariana no da consejos”, y si son un poco más nerds y les gusta el mundo de la lectura, tenemos un material en Amazon que se llama “Breve manual para swingers y parejas que quieren probar”.

Además de esas tres recomendaciones, les diría que no entren al mundo swinger buscando soluciones a problemas en su pareja: atrévanse, siéntanse seguros y sepan que siempre pueden decir que no, y sepan que siempre vale la pena decir “sí”. Comuníquense y sean cómplices siempre de su pareja.

Entre risas y buena onda, nos despedimos. Hoy tuve el gusto de charlar con una dupla cómplice, que es claro que mantiene profundos lazos, quizá más sanos y sólidos que los de muchas parejas “tradicionales”.

¿Tú te atreverías a intercambiar a tu pareja y entrarle al mundo swinger ?

https://www.chilango.com/sexo/ligue/confesiones-pareja-swinger/