¿Cómo proponerle a tu pareja ser swinger?

Fruto de la revolución sexual de los 70, las palabras "swinger" o "pareja liberal" parecen seguir siendo un tabú aún en pleno milenio. Sin embargo, muchas de las personas que han decidido decantarse por esta conducta opinan que, posiblemente, aquellos infieles del mundo sean quienes estén realmente equivocados.

Puede que a muchas de ustedes se les haya ocurrido la idea alguna vez y que, rápidamente, la hayan reprimido por condicionamiento social, por miedo y, especialmente, porque estás segura de que a tu pareja no le gustaría compartirte, ¿o quizás sí? Descubre cómo proponerle a tu pareja ser swinger

 

Swinger, un gran tabú

Según las encuestas, suelen ser los hombres quienes proponen ser swinger a su pareja, especialmente porque la mujer posee una mayor condición social dictada por la historia, la religión y, en definitiva, la sociedad, algo que queda demostrado en el historial de esas muchas parejas en las que, no hace tantos años, el hombre incluso podía permitirse ser infiel y su esposa no podía rechistarle.

Años después las parejas han ido cambiando aunque una cosa ha quedado bastante clara: nos aburrimos del sexo con nuestra pareja si no experimentamos, puede que no lo hagamos al primer año, ni al tercero o al quinto, pero al décimo, irremediablemente, buscaremos nuevos modos de excitación de un modo u otro. 

Antes de caer en la infidelidad, muchas personas optan por una decisión mucho más honesta pero vista de un modo no menos aceptable que la infidelidad, pero sí más conservador: el hecho de ser swinger, enfocado principalmente al intercambio de pareja en clubs y redes propicias o, de otro modo, una pareja liberal en la que ambos compartan a una misma persona (un caso más específico por otra parte) o se dediquen días de "puertas abiertas" en los que cada uno puede permitirse tener una aventura fuera de la pareja. 

La propuesta de ser swingers

Todo parece bastante lógico, honesto e incluso utópico, pero lo cierto es que, antes de proponerle a tu pareja ser swinger, deberás tener en cuenta varios aspectos: decirle, si no es junto a él, no lo harás; aceptar cuán celoso o posesiva es nuestra pareja y, especialmente, si esta tiene la misma motivación que tú. Ten presente que si esta nueva etapa de swinger comienza y uno de los dos no está del todo convencido, las consecuencias pueden ser fatales y hundir del modo más dramático la relación, pues el dicho "ojos que no ven... " aquí brillará por su ausencia.

Muchas personas aseguran que, el mejor modo de proponerlo, es durante el acto sexual, momento en el que las carencias de la pareja son más palpables. Puedes sugerirle a tu pareja, al oído, qué le parecería si hubiera otra mujer en la cama, de ese modo llevas tus intenciones a su terreno. Dependiendo de la respuestas, podrás dar el siguiente paso, asegurándote si realmente él también desea, aún en sus más profundas fantasías, compartirte. Si son una pareja con buena comunicación (algo, por otra parte, primordial a la hora de lanzarse a esta nueva aventura) puedes sugerirlo sin remilgos, aprovechando una época de cierta sequía sexual. Observar si mira a otras mujeres en diversas ocasiones es también un buen modo de orientarse.

Ante todo, debes tener claro que tu pareja y son dos personas con la comunicación y complicidad suficiente para ser swingers y que, si le comunicas tu decisión, no va a entrar en cólera víctima de esos celos prematuros. 

Proponerle a tu pareja ser swingers es un tema algo espinoso aún en estos tiempos de mayor libertinaje y conductas open mind. Sin embargo, muchos factores parecen oprimir la sustitución de la infidelidad por opciones más prestadas a la comunicación y el riesgo. Claro que, también, puede que tú estés encantada con tu pareja y no necesites que haya otro bajo tus sábanas, lo cual no sólo es de admirar, sino que también es un lujo que escasea en este mundo de relaciones cada vez más rápidas y desechables.